El problema no es que te copien
Que te copien es una sensación desagradable. Nos enamoramos tanto de nuestras ideas que creemos que son únicas, hasta que descubrimos que no lo son.
Hace poco escuché la historia de una empresa que tenía un “método trampa” para identificar si sus empleados estaban ofreciendo servicios similares por fuera de la empresa. El método consiste en un cliente falso que pide precios, servicios, recomendaciones y promete pagos sustanciosos. Si el empleado "cae", es llamado a descargos; posiblemente sea despedido.
La historia real terminó en la renuncia de un empleado que llevaba más de 10 años en la empresa y en la ruptura de una confianza construida durante años.
En una historia hay que escuchar todas las versiones; me falta el punto de vista de la empresa. Pero, aunque entiendo la preocupación del dueño por salvar su negocio, el solo proceso me indica un desgaste y un desperdicio de recursos con un foco equivocado.
Para enfrentarlo propongo 3 pasos:
1. Manejo de las emociones
2. Entender la raíz del problema
3. Afianzar la propuesta de valor
Claramente, la copia genera muchas emociones negativas, pero es importante ponerlas a un lado para permitirnos ver con claridad lo que debemos hacer desde el punto de vista estratégico.
Si notas que tus empleados se llevan los clientes o, por el contrario, tus clientes quieren trabajar de manera directa con tus empleados, antes de montar un programa de defensa hay que entender primero por qué.
Entender la raíz del problema puede tener mejores resultados, ya que solucionarás con foco, y esto puede fortalecer tu negocio, asegurar la sanidad mental de los dueños y mejorar el ambiente de trabajo.
Debemos preguntarnos: ¿Qué quiero con este negocio?, ¿Cómo quiero trabajar?, ¿a dónde queremos llegar?
Si quieres empleados comprometidos, clientes fieles y liderar en tu categoría, debes preguntarte primero: ¿Qué tenemos que hacer para lograrlo?
Y lo tercero, debes afianzarte en tu propuesta de valor. ¿Qué ofrecemos que los demás no?¿Por qué nos quieren copiar? ¿Qué es eso que estamos haciendo tan bien? A nuestros clientes y a nuestros empleados les debe quedar clarísimo por qué somos mejores que los demás y cómo reconocernos.
Este enfoque no solo nos da seguridad, nos hace más fuertes. Y, combinado con la claridad de a dónde queremos llegar y qué queremos ser, hace que enfoquemos toda la energía y el trabajo en lo importante.
Y si quieres ser el mejor, debes aceptar la copia. Les pasa a los mejores.
El caso de Frisby (en el que una empresa española tomó toda la identidad de la marca colombiana para crear una empresa en España) es descarado, pero Frisby lo enfrentó con madurez y creatividad.
La solidaridad de otras empresas y de sus clientes demuestra que su trabajo da frutos. Están posicionados en el corazón de los colombianos y, por esta razón, hace solo unos meses esta red social estuvo inundada de mensajes en defensa de la marca.
Frisby es el ejemplo de la importancia de ponerle foco a la propuesta de valor y a la construcción de marca. Su respuesta ante los miles de mensajes fue positiva y con un manejo ideal de las emociones.